lunes, 21 de noviembre de 2011

Rascacielos, ascensores en el aire y plataformas voladoras.

Empieza el sueño. Sobrevuelo la ciudad pero empiezo a caer como una pluma hacia el suelo que parece magnético, me poso en el y veo la ciudad extendiéndose delante de mí, veo muchos rascacielos, solo rascacielos en la jungla de cemento, no se acababan, el horizonte los emborronaba con el humo de la ciudad.

Miro hacía arriba y mi vista se posa sobre un edificio especial, era como si destacara en la monotonía del día a día, y como me sentía ganador pensé en escalarlo a pelo, sin más ayuda que mi propia agilidad y destreza. El edificio era de cristal, con numerosos salientes irregulares que hacían parecer el ascenso caótico.
Llego al tejado, me siento a descansar y miro de nuevo hacia arriba, la subida hacia la cumbre no se acababa pues el rascacielos parecía estar en construcción, sin acabar, tenia el aspecto que tiene un piso en una obra, lo curioso es que las vigas que sostenían ese gigante eran casi tan finas como un dedo, y eran también de cristal. Por suerte ahora tenía delante mio un ascensor que por arte de magia se suspendía en el aire, funcionaba sin un sistema de poleas ni nada parecido, simplemente flotaba. Sin pensarlo entré y comenzó a subir hacia arriba, en un lapso de tiempo que sentí eterno, la velocidad que llevaba el artilugio duplicaba la fuerza de la gravedad.

Por fin se detuvo la extraña caja mágica y cuando se abrió la puerta pude descubrir que no me había llevado hasta arriba, sino a otro lugar lejano, una pradera rodeada de paredes blancas, como un patio de recreo, allí vi a una mujer con un extraño juguete, una plataforma que tenia atada varios globos de helio, ella me enseñó a pilotar tan extraño aparato. empecé a ascender, viajando sin rumbo.

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